Nuestra mayor barrera contra asteroides es Júpiter, no una bomba nuclear.
Veo todos los días a un caballo, algo demacrado, suele esconderse del sol pegado a un muro. Excepto cuando le atan y mueve la cola de calor.
Más tarde observo a las hormigas intentar invadir mi casa. Mandan emisarias, luego, algo así como camilleros o ambulancias, para recoger los restos de sus compañeras. Espero con ansia el ataque final.
Lo mejor es cuando vienen las abejas.
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